DANCASSAB presenta The Anatomy of a Jacket, una exposición de diseño artesanal en ZⓈONAMACO 2026
En el contexto de ZⓈONAMACO 2026, DANCASSAB presenta The Anatomy of a Jacket, una exposición de diseño que propone una forma distinta de mirar la moda artesanal. Lejos de entender la prenda como un objeto terminado, la muestra invita a recorrerla como un organismo vivo, compuesto por decisiones, técnicas y gestos que conforman su identidad dentro del diseño contemporáneo.
Fotografías: Diego Torres
La propuesta parte de una premisa clara: una chamarra, además de usarse, se habita. A través de instalaciones, diagramas y fragmentos, el visitante accede al interior de una pieza DANCASSAB como si se tratara de una cartografía del proceso creativo. Elementos que normalmente permanecen ocultos, como costuras, cierres, forros y aplicaciones, se presentan como protagonistas y revelan el trabajo artesanal que transforma el cuero en un objeto cultural dentro del diseño mexicano.
Uno de los ejes centrales de la exposición es la Elvis Jacket, una de las chamarras de piel más representativas de la marca. Su origen se encuentra en una prenda de archivo perteneciente a la familia de la diseñadora, originalmente un obsequio de su abuela, Vicky Guindi. Ese punto de partida íntimo se conecta con la precisión del tailoring escénico asociado a Elvis Presley y su uso icónico del brillo, dando como resultado una pieza donde conviven herencia, espectáculo y savoir-faire contemporáneo.
Más allá del imaginario narrativo, la exposición subraya un principio fundamental: la calidad como base innegociable. Todas las piezas DANCASSAB son confeccionadas en México por artesanos especializados, quienes utilizan técnicas tradicionales de marroquinería en México y procesos de alta precisión. La muestra hace visible ese trabajo silencioso, desde la paciencia del corte hasta la exactitud de la costura y el conocimiento transmitido entre generaciones.
The Anatomy of a Jacket busca contar la historia de una chamarra y exponer la lógica que sostiene a todas. La obsesión por la construcción, el respeto por el oficio y la convicción de que el valor verdadero reside en aquello que no siempre se ve atraviesan cada panel y cada fragmento exhibido. La exposición funciona como una disección poética del proceso artesanal, invitando a observar la moda artesanal con la atención que normalmente se reserva a una obra de arte dentro de una exposición de diseño.
Con esta participación en ZⓈONAMACO 2026, DANCASSAB traslada su práctica del cuerpo al espacio expositivo y reafirma su visión de la moda como un lenguaje cultural. En la feria de arte más importante de Latinoamérica, celebrada en la Ciudad de México, la chamarra deja de ser solo una prenda para convertirse en un manifiesto de identidad, memoria y permanencia, anclado en el diseño mexicano y la marroquinería artesanal.
P. https://dancassab.com/es-mx
IG. @dancassab
“Fútbol y Arte. Esa misma emoción” rumbo al mundial 2026
Durante marzo, el Museo Jumex presenta una exposición de arte contemporáneo que coloca al deporte más popular del mundo dentro del panorama artístico actual y lo transforma en un punto de reflexión cultural y social. Te presentamos “Fútbol y Arte. Esa misma emoción”.
Rumbo al Mundial 2026, la muestra invita a mirar más allá del juego. Aquí, el fútbol se entiende como un fenómeno cultural, un sistema capaz de construir identidades colectivas, activar memorias y provocar emociones profundas que atraviesan generaciones.
Fotografías: Diego Torres
Desde su apertura en 2013, el Museo Jumex se ha consolidado como una de las instituciones clave del arte contemporáneo en México. Más que un espacio expositivo, funciona como un laboratorio de investigación y pensamiento crítico, con el objetivo de acercar el arte a públicos diversos y ampliar las formas de entenderlo.
Al tomar un elemento profundamente arraigado en la cultura popular, “Fútbol y Arte. Esa misma emoción” abre un diálogo con nuevas audiencias: aquellas que viven el fútbol como una experiencia. El museo se convierte así en un punto de encuentro donde la emoción colectiva encuentra un nuevo lenguaje visual.
A través de pinturas, esculturas, instalaciones, fotografías y video, la exhibición propone un recorrido que transita entre lo histórico y lo contemporáneo, lo personal y lo social. Reúne cerca de 100 obras de 60 artistas de 13 países, entre ellos México, Estados Unidos, Sudáfrica, Francia y Japón, construyendo una mirada amplia sobre el imaginario del fútbol.
Las obras abordan temas como género, identidad, comunidad y pertenencia, revelando cómo el fútbol refleja las dinámicas sociales del mundo actual y su capacidad para generar vínculos emocionales duraderos.
La identidad visual de la exposición fue desarrollada por Clotilde Jiménez, quien creó collages inspirados en la energía gráfica del fútbol: colores intensos, cuerpos en movimiento y referencias al juego que dialogan con el lenguaje del arte contemporáneo.
En medio del fenómeno global del fútbol, “Fútbol y Arte. Esa misma emoción” propone una pausa para observar todo lo que atraviesa al deporte: cuerpos, relatos, emociones y comunidades. Descubre una exposición que celebra la estética del fútbol, así como su poder para conectar, construir y reunir experiencias humanas compartidas.
París, la primera ciudad en iluminar las noches de Europa
Todas las personas conocemos París. Es una afirmación que muchos calificarían de, por lo menos, equivocada y, en el peor de los casos, un disparate. Sin embargo, París se erige en lo más profundo de nuestro cerebro como un concepto abstracto, un sueño que todos hemos tenido alguna vez. Sabemos de sus cafés, de su historia, sus museos, su ambiente propicio para el amor, sus calles bajo la lluvia… Todos conocemos París. De ahí que cuando alguien menciona “la ciudad de las luces” sabemos de qué hablan. Por ello, ahora que estamos instalados en el mes del amor, queremos compartir con ustedes el origen del apodo más famoso de la bella capital francesa: la ville lumière.
Fotografías: Diego Torres
Una afortunada, pero errónea, suposición
Es bien sabido que históricamente París ha sido uno de los focos académicos, científicos y culturales más importantes de Europa desde tiempos medievales. Ya en 1500, la ciudad era uno de los centros góticos y renacentistas reconocidos de la época, solo precedido por la misma Constantinopla, y contaba con casi 185 mil parisinos, un número considerable de habitantes en comparación con otras ciudades europeas.
Además, dado que tenía una de las universidades más antiguas de Europa, La Sorbona, fue hogar de pensadores ilustres, como Tomás de Aquino, Descartes y Voltaire. Este hecho ha llevado a pensar a muchos que el apelativo de “ciudad de las luces” se debe a su gran prominencia en periodos históricos como lo es el Renacimiento y la Ilustración. Esta idea se adapta a las circunstancias intelectuales de París, sin embargo, no es esa la razón por la que le llamamos así.
Un lúgubre y peligroso pasado
Si nos remontamos al momento en que se instauraron las antiguas ciudades europeas, la imagen es muy diferente a como son ahora. No había drenaje, ni pavimento; las calles eran tan solo angostos caminos llenos de hoyos y lodo; y, por supuesto, no había luz eléctrica, por lo que las noches solían empezar desde que el sol se apagaba en el horizonte. Por ello, y para desgracia de sus habitantes, las noches solían ser peligrosas, ya que los malhechores aprovechaban este momento del día para cometer toda clase de crímenes.
Debido a esta problemática, en 1667, Gilbert Nicolas de la Reynie, el prefecto de la policía parisina, implementó un sistema que cambiaría la historia para siempre: el primer alumbrado público. Para ello, mandó instalar 2700 linternas en las casi 900 calles de las que constaba la ciudad. Al ver en otras ciudades el éxito de este sistema, se fue replicando en el resto de Europa.
Y a nosotros no nos queda más que imaginar que gracias a este detalle pragmático es que los amantes de hoy en día pueden caminar seguros y envueltos en el ambiente romántico que les brindan las luces de París.
Israel González Élan: entre lo visible y lo invisible
El artista mexicano Israel González Élan entiende lo visual como un punto de encuentro entre el pensamiento, la forma y la percepción. Su obra propone un diálogo constante con sistemas simbólicos que atraviesan distintas culturas y momentos históricos, convirtiendo cada pieza en un espacio de reflexión donde lo visible y lo invisible se conectan.
Fotografías: Diego Torres
Su práctica parte de una formación en diseño gráfico y comunicación visual, y se alimenta de una investigación continua sobre la relación entre el ser humano y el cosmos. Desde ahí, el arte aparece como una herramienta para representar vínculos profundos, casi intuitivos, que van más allá de lo que vemos a simple vista y nos invitan a reconectar con otras capas de la realidad.
La obra de Israel González Élan se construye desde una práctica multidisciplinaria que combina pintura, técnicas digitales, serigrafía, estampa y collage. A través de estructuras geométricas, ritmos visuales y exploraciones cromáticas, el azul ultramarino se vuelve un elemento constante, ligado al mar, al inconsciente y al cielo como espacio abierto.
En el plano conceptual, su trabajo dialoga con ideas de la alquimia, la metafísica y distintas tradiciones esotéricas, que funcionan como referencias para dar forma a sus composiciones. Sus piezas se presentan como superficies vivas, donde símbolos y signos se relacionan con estados de conciencia y percepción, invitando a una lectura más lenta y contemplativa.
La obra de Israel González Élan ha sido exhibida en galerías y espacios institucionales de México, Europa y Estados Unidos, con participaciones en la Biennale di Venezia, así como exposiciones en París, Madrid, Ciudad de México y Nueva York. Su presencia constante en publicaciones especializadas y proyectos curatoriales refuerza una práctica que sigue creciendo dentro del arte contemporáneo internacional.