Israel González Élan: entre lo visible y lo invisible
El artista mexicano Israel González Élan entiende lo visual como un punto de encuentro entre el pensamiento, la forma y la percepción. Su obra propone un diálogo constante con sistemas simbólicos que atraviesan distintas culturas y momentos históricos, convirtiendo cada pieza en un espacio de reflexión donde lo visible y lo invisible se conectan.
Fotografías: Diego Torres
Su práctica parte de una formación en diseño gráfico y comunicación visual, y se alimenta de una investigación continua sobre la relación entre el ser humano y el cosmos. Desde ahí, el arte aparece como una herramienta para representar vínculos profundos, casi intuitivos, que van más allá de lo que vemos a simple vista y nos invitan a reconectar con otras capas de la realidad.
La obra de Israel González Élan se construye desde una práctica multidisciplinaria que combina pintura, técnicas digitales, serigrafía, estampa y collage. A través de estructuras geométricas, ritmos visuales y exploraciones cromáticas, el azul ultramarino se vuelve un elemento constante, ligado al mar, al inconsciente y al cielo como espacio abierto.
En el plano conceptual, su trabajo dialoga con ideas de la alquimia, la metafísica y distintas tradiciones esotéricas, que funcionan como referencias para dar forma a sus composiciones. Sus piezas se presentan como superficies vivas, donde símbolos y signos se relacionan con estados de conciencia y percepción, invitando a una lectura más lenta y contemplativa.
La obra de Israel González Élan ha sido exhibida en galerías y espacios institucionales de México, Europa y Estados Unidos, con participaciones en la Biennale di Venezia, así como exposiciones en París, Madrid, Ciudad de México y Nueva York. Su presencia constante en publicaciones especializadas y proyectos curatoriales refuerza una práctica que sigue creciendo dentro del arte contemporáneo internacional.
Ramsés Ruiz: el cuerpo como relato
El discurso plástico de Ramsés Ruiz parte de un estudio detallado de la figura humana como fuente narrativa. Igualmente, explora los límites de los materiales tradicionales para dotarlos de nuevas lecturas, donde cada pieza invita a la reflexión sobre la vulnerabilidad, la identidad y el deseo, emociones que él reconoce universales. En sus propias palabras: “El cuerpo es materia permanente de estudio. Aún hoy, no lo conozco bien. Hago aproximaciones, tanteos”. Con la intención de entender su universo, el artista nos sumerge en lo que lo mueve a crear.
Fotografías: Diego Torres
¿Cómo dictan las diferentes técnicas que empleas tu proceso creativo?
Cada una de mis piezas responde a una etapa creativa, a ciertas capacidades y conocimientos de técnicas y materiales, a inquietudes y estados de ánimo. Me gusta sospechar que esos dictados no necesariamente los determino yo, sino que puede ser que la pieza me llame a mí para darle volumen.
En un mundo saturado de imágenes, ¿qué te obsesiona al momento de trabajar una obra?
Mis obsesiones responden a mi mundo interior, a una compulsión por el perfeccionismo en detalles que para otros son irrelevantes. No me saturo de imágenes, mis obsesiones me saturan al grado de que me demoro en terminar ciertas piezas.
¿En qué consiste la tensión entre lo místico y lo visceral en tu obra?
En eso de no saber si yo solo soy un canal de creación de algo que me rebasa o el ejecutor de una ocurrencia. Esa tensión, creo, se resuelve en que muchas de mis piezas tienen un grado de comicidad, de humor. La risa, de cierta forma, es una manera de generar una especie de diálogo entre lo elevado y lo terrenal.
¿Qué has aprendido sobre ti mismo al crear, una y otra vez, pieles, gestos y fragmentos humanos?
Que estoy en permanente cambio, es decir, que no soy el mismo de ayer ni, mucho menos, el de hace algunos años. Como mis intereses no se concentran en lo teórico recurro a la experiencia directa cuando hago bosquejos y modelos. Con esto quiero decir que yo no suelo reflexionar sobre mis piezas y procesos creativos, sino que las propias piezas son mis reflexiones no solo del cuerpo, sino de todo aquello que llega a afectarme.
¿Cuál es el proceso que atraviesas al retratar la fragilidad humana, así como las emociones como el estrés y la soledad?
Conectarse con esas emociones, ver esa energía reflejada en el modelo. Y, con suerte, saber que quien observe mis piezas puede encontrar un reflejo de aquello que ha sentido con hondura en un momento de su vida.
¿Cómo equilibras la dualidad entre lo íntimo y lo universal, entendiendo la importancia autobiográfica de tus creaciones?
Como lo mencioné antes, a través del humor, de ciertas notas cómicas en mis piezas. Gestos de complicidad entre quien observa y quien hace observar.
¿En qué basas la selección de colores para una figura, una piel o una atmósfera?
En muchos de los casos, en cuestiones de tradición escultórica, me refiero a la paleta de colores que ofrece el mármol y la cerámica. Esto involucra una certeza: confiar en que el detalle en los volúmenes es capaz de irradiar una o varias emociones, además de las propias reflexiones que me planteo.
¿Cómo dialoga tu trabajo con las nociones contemporáneas de género, identidad y deseo?
Procuro, pese a los riesgos que esto involucra, plantearme una serie de emociones, gestos y tramas universalmente humanas.
¿Cómo ha influido tu contexto en la narrativa visual que construyes?
Supongo que mucho, pero de manera inconsciente. No pienso en modas, en tendencias, en discursos actuales, pero, sin quererlo, aparecen ahí como claves de que soy hijo de un contexto y circunstancia.
En una época donde el arte se consume con avidez, ¿cómo te enfrentas a la idea del tiempo en tu obra?
En que no aprecio el arte como mera mercancía de consumo, sino como objeto de contemplación.
“Fútbol y Arte. Esa misma emoción” rumbo al mundial 2026
Durante marzo, el Museo Jumex presenta una exposición de arte contemporáneo que coloca al deporte más popular del mundo dentro del panorama artístico actual y lo transforma en un punto de reflexión cultural y social. Te presentamos “Fútbol y Arte. Esa misma emoción”.
Rumbo al Mundial 2026, la muestra invita a mirar más allá del juego. Aquí, el fútbol se entiende como un fenómeno cultural, un sistema capaz de construir identidades colectivas, activar memorias y provocar emociones profundas que atraviesan generaciones.
Fotografías: Diego Torres
Desde su apertura en 2013, el Museo Jumex se ha consolidado como una de las instituciones clave del arte contemporáneo en México. Más que un espacio expositivo, funciona como un laboratorio de investigación y pensamiento crítico, con el objetivo de acercar el arte a públicos diversos y ampliar las formas de entenderlo.
Al tomar un elemento profundamente arraigado en la cultura popular, “Fútbol y Arte. Esa misma emoción” abre un diálogo con nuevas audiencias: aquellas que viven el fútbol como una experiencia. El museo se convierte así en un punto de encuentro donde la emoción colectiva encuentra un nuevo lenguaje visual.
A través de pinturas, esculturas, instalaciones, fotografías y video, la exhibición propone un recorrido que transita entre lo histórico y lo contemporáneo, lo personal y lo social. Reúne cerca de 100 obras de 60 artistas de 13 países, entre ellos México, Estados Unidos, Sudáfrica, Francia y Japón, construyendo una mirada amplia sobre el imaginario del fútbol.
Las obras abordan temas como género, identidad, comunidad y pertenencia, revelando cómo el fútbol refleja las dinámicas sociales del mundo actual y su capacidad para generar vínculos emocionales duraderos.
La identidad visual de la exposición fue desarrollada por Clotilde Jiménez, quien creó collages inspirados en la energía gráfica del fútbol: colores intensos, cuerpos en movimiento y referencias al juego que dialogan con el lenguaje del arte contemporáneo.
En medio del fenómeno global del fútbol, “Fútbol y Arte. Esa misma emoción” propone una pausa para observar todo lo que atraviesa al deporte: cuerpos, relatos, emociones y comunidades. Descubre una exposición que celebra la estética del fútbol, así como su poder para conectar, construir y reunir experiencias humanas compartidas.
DANCASSAB presenta The Anatomy of a Jacket, una exposición de diseño artesanal en ZⓈONAMACO 2026
En el contexto de ZⓈONAMACO 2026, DANCASSAB presenta The Anatomy of a Jacket, una exposición de diseño que propone una forma distinta de mirar la moda artesanal. Lejos de entender la prenda como un objeto terminado, la muestra invita a recorrerla como un organismo vivo, compuesto por decisiones, técnicas y gestos que conforman su identidad dentro del diseño contemporáneo.
Fotografías: Diego Torres
La propuesta parte de una premisa clara: una chamarra, además de usarse, se habita. A través de instalaciones, diagramas y fragmentos, el visitante accede al interior de una pieza DANCASSAB como si se tratara de una cartografía del proceso creativo. Elementos que normalmente permanecen ocultos, como costuras, cierres, forros y aplicaciones, se presentan como protagonistas y revelan el trabajo artesanal que transforma el cuero en un objeto cultural dentro del diseño mexicano.
Uno de los ejes centrales de la exposición es la Elvis Jacket, una de las chamarras de piel más representativas de la marca. Su origen se encuentra en una prenda de archivo perteneciente a la familia de la diseñadora, originalmente un obsequio de su abuela, Vicky Guindi. Ese punto de partida íntimo se conecta con la precisión del tailoring escénico asociado a Elvis Presley y su uso icónico del brillo, dando como resultado una pieza donde conviven herencia, espectáculo y savoir-faire contemporáneo.
Más allá del imaginario narrativo, la exposición subraya un principio fundamental: la calidad como base innegociable. Todas las piezas DANCASSAB son confeccionadas en México por artesanos especializados, quienes utilizan técnicas tradicionales de marroquinería en México y procesos de alta precisión. La muestra hace visible ese trabajo silencioso, desde la paciencia del corte hasta la exactitud de la costura y el conocimiento transmitido entre generaciones.
The Anatomy of a Jacket busca contar la historia de una chamarra y exponer la lógica que sostiene a todas. La obsesión por la construcción, el respeto por el oficio y la convicción de que el valor verdadero reside en aquello que no siempre se ve atraviesan cada panel y cada fragmento exhibido. La exposición funciona como una disección poética del proceso artesanal, invitando a observar la moda artesanal con la atención que normalmente se reserva a una obra de arte dentro de una exposición de diseño.
Con esta participación en ZⓈONAMACO 2026, DANCASSAB traslada su práctica del cuerpo al espacio expositivo y reafirma su visión de la moda como un lenguaje cultural. En la feria de arte más importante de Latinoamérica, celebrada en la Ciudad de México, la chamarra deja de ser solo una prenda para convertirse en un manifiesto de identidad, memoria y permanencia, anclado en el diseño mexicano y la marroquinería artesanal.
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IG. @dancassab